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Inversión inmobiliaria global lista para cruzar la marca de US$1 billón en 2026

El volumen de inversión inmobiliaria global proyecta superar US$1 billón en 2026, un salto de cerca de 15 % respecto a 2025, impulsado por la recuperación de capital institucional y la robustez de segmentos prime como oficinas, residenciales y logística. El cambio marca un punto de inflexión tras años de ajustes y refuerza el atractivo sostenido del real estate como clase de activo global.

La inversión inmobiliaria a escala global se prepara para un hito: superar la barrera de US$1 billón en 2026, el primer año en que ese umbral se alcanzará desde 2022, según la consultora Savills World Research en su reporte Impacts.

El pronóstico anticipa un crecimiento de aproximadamente 15% respecto a 2025, reflejando un retorno de la confianza inversora después de periodos de volatilidad en los mercados de capital globales.

Este salto no es solo una cifra redonda. Implica que el real estate sigue siendo una clase de activo estructural en los portafolios globales, con flujos de capital que responden a condiciones macroeconómicas más estables y a la recuperación de la actividad de los usuarios.

¿Qué sectores y regiones impulsan esta ola?

El informe señala que la inversión inmobiliaria global en 2026 será más equilibrada que en ciclos recientes:

  • Oficinas prime recuperarían protagonismo, representando cerca de una cuarta parte del total de inversión global prevista para 2026, reflejo de una demanda renovada por espacios de alta calidad y centralidad.
  • Segmentos residencial institucional —vivienda en centros metropolitanos con estabilidad de ingresos— seguirán captando atención de capitales conservadores y fondos de pensiones.
  • Logística y activos de cadena de suministro mantienen su posición como pilares estructurales de la inversión, con crecimiento sostenido especialmente en nodos clave de comercio.

Por regiones, América sigue siendo el mayor mercado por volumen con cerca de US$570 mil millones proyectados para 2026, con Estados Unidos acaparando gran parte de ese flujo.

En cambio, la región EMEA (Europa, Oriente Medio y África) destaca por un crecimiento relativo más dinámico, con incrementos estimados superiores al 20% frente al año anterior.

¿Por qué ahora?

La confluencia de varios factores hace que 2026 sobresalga:

  • Valores de capital estabilizados tras varios trimestres de ajuste en muchos mercados clave.
  • Mayor disponibilidad de capital institucional, que regresa al sector tras períodos de mayor cautela financiera.
  • Demanda sostenida de activos prime y confiables, incluso en segmentos tradicionalmente más volátiles como oficinas.
  • Demografía y comportamiento del usuario, que continúa apoyando sectores como residencial, logística y retail bien ubicados.

A pesar de desafíos macro y riesgos geopolíticos, el consenso entre analistas es que 2026 marca un punto de inflexión en la inversión inmobiliaria global.

Redefinición de estrategias para inversionistas

La magnitud del flujo proyectado redefine varias estrategias de capital:

  1. Real estate como activo central de diversificación: superar US$1 billón en inversión refuerza la posición del inmobiliario dentro de portfolios multi-asset.
  2. Oficinas prime renacidas: la recuperación de la demanda por espacios de alta calidad sugiere que algunos mercados corporativos están normalizando ciclos de ocupación.
  3. Capital institucional más activo: fondos de pensiones, aseguradoras y vehículos institucionales están reasignando capital hacia inmuebles con flujos de renta estables.
  4. Mayor sofisticación de transacciones cross-border: la inversión se globaliza, con capitales fluyendo entre regiones a medida que se gestionan políticas monetarias y expectativas de retorno.

Implicación directa para México y LATAM

Para mercados como México y Latinoamérica, este pronóstico global ofrece varias lecturas estratégicas:

  • Señal de reactivación del capital global: si el mundo cruza el umbral de US$1 billón, capital institucional tiende a buscar mercados emergentes con fundamentos sólidos de crecimiento demográfico y urbano, donde la prima por riesgo puede ser más atractiva.
  • Refuerzo de activos prime y core: segmentos como logística, residencial urbano y oficinas de alta calidad pueden competir mejor por capital extranjero cuando los mercados globales muestran signos de confianza.
  • Benchmark para valuación local: con un mercado global tan activo, las valoraciones de activos en LATAM pueden alinearse más estrechamente con benchmarks internacionales, reduciendo descuentos de riesgo que históricamente han separado precios regionales de precios globales.

En suma, 2026 no será un año más para el real estate global: será el año en que el capital institucional reitera que la propiedad sigue siendo, claro o no, uno de los pilares de asignación estratégica en un universo de activos cada vez más interconectado.