One Za’abeel en Dubái: el voladizo récord que convierte un puente en activo

Descubre One Za’abeel, el impresionante rascacielos en Dubái que alberga el pasillo voladizo más largo del mundo. Con dos torres que se elevan a 305 y 235 metros, este icónico edificio no solo redefine el horizonte de la ciudad, sino que también ofrece vistas panorámicas desde su puente horizontal, “The Link”. Con 530 mil metros cuadrados dedicados a espacios de uso mixto, incluyendo lujosos departamentos y áreas comerciales, One Za’abeel es un símbolo del crecimiento urbano y la innovación arquitectónica. ¡Sumérgete en su diseño vanguardista y descubre cómo este proyecto está transformando la ciudad!

One Za’abeel: cuando la ingeniería deja de ser “estructura” y se vuelve producto

Dubái lleva años compitiendo en vertical. Lo distinto en One Za’abeel no es solo la altura, sino la decisión de convertir el “puente” en el corazón del proyecto.

El complejo, diseñado por Nikken Sekkei, está formado por dos torres de 305 y 235 metros conectadas por un skybridge llamado “THE LINK”, suspendido a 100 metros sobre el suelo. 

Ese conector incluye una sección en voladizo que la propia firma describe como récord, con un tramo cantiléver de 67.277 metros

La lectura urbana es igual de importante: THE LINK cruza sobre una vialidad y funciona como “puerta” o umbral de llegada a la ciudad, algo que Nikken Sekkei ha descrito como un gesto de entrada al downtown. 

El hecho: dos torres y un “tercer edificio” horizontal

One Za’abeel no se entiende como par de torres. Se entiende como un sistema de tres piezas: vertical, vertical y horizontal.

THE LINK mide 230 metros de longitud y se ubica a 100 metros de altura. 

Ahí está el truco: al colgar un programa completo en el aire, el skybridge deja de ser circulación y se convierte en destino.

Nikken Sekkei lo plantea con dos efectos técnicos que también funcionan como narrativa de lujo: una estructura que ayuda a reducir torsión y un interior “limpio” de columnas en ciertos espacios. 

No es un puente. Es un piso premium en el cielo.

La mezcla de usos: 530 mil m² para que el edificio se pague de más de una forma

El proyecto declara 530,000 m² de área construida de usos mixtos, con 12,000 m² de retail y 26,000 m² de oficinas, además de hospitalidad y residencias de lujo (departamentos, dúplex y penthouses). 

Esa mezcla no es capricho. Es cobertura de riesgo:

  • oficinas amortiguan ciclos de turismo
  • retail captura flujo diario y visita
  • hotel sostiene tarifa por experiencia y ubicación
  • residencial convierte el “landmark” en estilo de vida

En mercados maduros, esto es disciplina financiera. En Dubái, además, es estrategia de posicionamiento: el activo vende ciudad, no solo metros.

Fachada: Low-E y control solar como parte del desempeño, no del discurso

Nikken Sekkei describe una envolvente con vidrio de baja emisividad (Low-E) para combinar transparencia con protección solar. 

También se mencionan aletas de vidrio y patrones serigrafiados para reducir radiación y el “efecto espejo”, buscando un desempeño térmico más controlado sin perder lectura tridimensional. 

Traducido a operación: en un clima como Dubái, la fachada no es estética. Es gasto energético o ahorro energético.

El Podium: el suelo como corrector de escala

A nivel de base, el proyecto incorpora un podium de tres niveles con áreas verdes, parques urbanos y una piscina en jardín. 

Esto resuelve un problema clásico de super-torres: el peatón se siente aplastado si el edificio no “aterriza” con una escala intermedia.

El podium también hace otra cosa: crea permanencia. Un edificio puede ser famoso en fotos. Un distrito se sostiene por uso diario.

Certificación: LEED Gold como señal de estándar

One Za’abeel reporta LEED Gold, otorgado por el U.S. Green Building Council, según comunicación pública del propio desarrollo y de empresas involucradas en el proyecto. 

En un activo de este tamaño, LEED Gold no es un sello decorativo. Es una señal al mercado institucional: criterios de sostenibilidad integrados en diseño, construcción y operación.

La lectura de mercado: el “lujo” ya no compite solo por acabados

One Za’abeel empuja una idea que vale para cualquier ciudad que quiera subir ticket sin caer en la caricatura: el lujo contemporáneo se está moviendo a tres cosas.

1) Experiencia irrepetible

Una plataforma aérea con vistas panorámicas no es un gimnasio más. Es un motivo para visitar. 

2) Ingeniería como valor percibido

Cuando el edificio “hace algo” que el usuario entiende (un voladizo que se siente suspendido), la estructura se vuelve parte del producto, no un costo oculto. 

3) Mix de usos con narrativa unificada

El proyecto no separa “hotel por un lado” y “oficinas por otro”. Los integra como un ecosistema con un ícono que los amarra. 

Checklist de decisión para replicar la lógica en México y LATAM

Dubái no es CDMX, Guadalajara o Monterrey. Pero la lógica de producto sí viaja.

Si un desarrollador en México o LATAM quiere aprender algo de One Za’abeel, no es “hagamos un puente”. Es esto:

  • ¿Qué elemento icónico también mejora operación? El ícono debe aportar flujo, no solo foto.
  • ¿El gesto estructural crea programa rentable? Si la pieza espectacular no genera área premium, se vuelve costo hundido.
  • ¿La base aterriza escala y activa calle? Sin podium activo, la torre se desconecta del distrito.
  • ¿La fachada está diseñada para el clima, no para el brochure? Low-E y control solar son estrategia financiera cuando el costo energético pesa.
  • ¿La sostenibilidad está certificada o solo declarada? LEED Gold funciona como lenguaje común con capital institucional. 

Ese checklist evita el error típico regional: copiar forma sin copiar el modelo de negocio.

Un puente que hace lo que muchos edificios no logran

One Za’abeel junta dos torres, sí. Pero lo más relevante es que junta tres mundos: ingeniería, hospitality y ciudad, en una sola pieza entendible para cualquier visitante.

THE LINK, con 230 metros de longitud a 100 metros de altura, y su sección cantiléver récord reportada por Nikken Sekkei, convierte estructura en destino. 

Y el mix de 530,000 m² con retail, oficinas, residencias y hotel confirma el punto: el ícono no está “encima” del negocio. Es parte del negocio.