Salesforce apuesta por convertir a San Francisco en la capital mundial de la inteligencia artificial con una inversión de $15 mil millones.
Marc Benioff, CEO de Salesforce, ha anunciado una ambiciosa inversión en el sector de la inteligencia artificial (IA) de San Francisco. La iniciativa busca establecer a la ciudad como el epicentro global de esta tecnología emergente, a través de un centro incubador de IA y programas para el desarrollo de la fuerza laboral.
La inversión no solo apoya el crecimiento tecnológico, sino que también impulsa el mercado inmobiliario. Ya en 2024, OpenAI marcó tendencia con un arrendamiento de 315,000 pies cuadrados en Mission Bay. Desde entonces, startups como Sierra y Databricks han seguido su ejemplo, incrementando significativamente sus espacios de oficina. En total, las compañías de IA han alquilado cerca de un millón de pies cuadrados en lo que va del año, lo cual ha reducido la vacancia a niveles no vistos en una década.
El anuncio de Benioff coincide con la celebración del Dreamforce, el reconocido evento anual de Salesforce, que atrae a 45,000 inversionistas. Se espera que el evento genere un impacto económico positivo para la ciudad, con un gasto local proyectado de $130 millones.
La influencia de Salesforce en San Francisco no es nueva. Siendo el mayor empleador privado de la ciudad, su huella inmobiliaria ha sido notable. Desde el arrendamiento de 714,000 pies cuadrados en 2014, que conllevó al renombrado del Transbay Tower a Salesforce Tower, la empresa ha jugado un papel crucial en el paisaje urbano. A pesar de reducir su espacio de oficinas en respuesta a la pandemia, la firma sigue ocupando un lugar primordial.
Las implicaciones de esta apuesta son significativas para México y Latinoamérica. La consolidación de San Francisco como un hub de IA podría redefinir las relaciones comerciales y de inversión en la región, fomentando colaboraciones internacionales en tecnología e innovación.
El compromiso de Salesforce por transformar sectores y crear oportunidades resalta el potencial de la IA no solo como un motor económico, sino como un agente de cambio social y urbano. La mirada está puesta en cómo este impulso afectará a otros centros tecnológicos emergentes en el mundo.