El mercado residencial global alcanzará aproximadamente 11.6 billones de dólares en 2026 y podría llegar a 15.53 billones en 2031, con un crecimiento anual cercano a 6%.
De acuerdo con Mordor Intelligence, la expansión del mercado residencial se impulsa por la constante escasez de viviendas en las economías principales y por las iniciativas por parte de los gobiernos para construir nuevas viviendas.
En algunos de los mercados analizados se observó que en el caso de Europa -con una de las regulaciones más estrictas relacionadas con la eficiencia energética- se está optando por canalizar los recursos hacia la rehabilitación de inmuebles y el desarrollo de viviendas de bajas emisiones.
La cifra confirma expansión. Lo relevante es qué la está impulsando: no es exceso de demanda especulativa, sino déficit estructural de vivienda en múltiples economías.
Ese desbalance redefine el sector. Ya no se trata solo de cuánto crece, sino de por qué no logra cubrir lo que necesita.
El motor no es el crédito, es la escasez
El crecimiento del mercado residencial responde a una constante que se repite en distintas geografías: la oferta no alcanza.
En Europa, por ejemplo, el mercado se sostiene sobre:
- permisos rezagados
- retrasos en construcción
- baja producción de vivienda nueva
El resultado es presión sobre inventario y ocupación.
En Asia-Pacífico, que concentra más de 33% del mercado global, la dinámica es similar:
- alta demanda urbana
- programas públicos para vivienda
- escasez en mercados clave como Australia
El mercado residencial crece, pero de forma desigual
El crecimiento global no es homogéneo porque algunas regiones avanzan más rápido como el caso de Asia-Pacífico quien lidera la expansión, sin embargo, los mercados emergentes muestran mayor dinamismo.
Si bien, Europa crece tiene restricciones de oferta y Estados Unidos mantiene un crecimiento moderado cercano al 2% anual. Esto genera un mercado fragmentado con un crecimiento alto en regiones con déficit acelerado y uno moderado en los mercados maduros.
Entre las principales conclusiones del informe se destacó que durante 2025, los departamentos y condominios tuvieron una participación de 59% en el mercado residencial.
Para le periodo de 2026-2031, se estima que las casas unifamiliares y villas tengan una tasa de crecimiento anual compuesta de 6.23%.
Si bien, el segmento medio en 2025 representó 47% del volumen, se espera que entre 2026 a 2031, el segmento de lujo y superpremium tenga un CAGR de 6.30%.
La demanda en el mercado residencial no desaparece, se acumula
En Estados Unidos se han detectado tres factores que han impulsado una recuperación gradual del mercado residencial: mejoras en las tasas hipotecarias, crecimiento salarial e incremento en solicitudes de compra.
Para desarrolladores, esto genera ciclos más complejos:
- periodos de absorción lenta
- seguidos por repuntes rápidos
El cambio estructural: de propiedad a renta
Otro ajuste relevante está en el modelo de tenencia.
Aunque la compraventa sigue dominando el mercado, el segmento de renta muestra mayor crecimiento en varios mercados.
Esto responde a:
- menor accesibilidad a crédito
- aumento de precios
- cambios demográficos
La vivienda deja de ser únicamente un activo de propiedad. Se consolida como un servicio.
Esto abre espacio para:
- institucionalización del rental housing
- desarrollo de multifamily
- entrada de capital institucional
El verdadero cuello de botella es la producción en el mercado residencial
El problema central no es financiero, sino productivo porque las limitaciones incluyen disponibilidad de suelo, regulación, costos de construcción y tiempos prolongados en el otorgamiento de permisos.
Esto restringe la capacidad de respuesta del mercado. Incluso cuando hay demanda y capital, la oferta no se ajusta con la misma velocidad.
El resultado es estructural:
- precios al alza
- menor accesibilidad
- presión sobre mercados urbanos
¿Qué ocurre en México y LATAM?
El patrón global aplica directamente a la región, con una diferencia: la brecha es mayor.
En América Latina:
- el déficit habitacional es más profundo
- la urbanización sigue creciendo
- la producción formal es limitada
Esto genera tres implicaciones claras:
1. Presión sostenida sobre precios
La oferta no alcanza el ritmo de formación de hogares.
2. Expansión de modelos alternativos
Renta institucional, vivienda vertical y formatos híbridos ganan terreno.
3. Mayor relevancia del desarrollo urbano
La vivienda ya no es solo un producto, es un problema de ciudad que se relaciona con la movilidad, densidad y acceso a servicios.
Para México, esto se traduce en una tensión constante:
- alta demanda estructural
- limitaciones de suelo y permisos
- presión en precios y accesibilidad
México está atravesando un proceso particular impulsado por las tendencias del nearshoring y la expansión de la manufactura, así como un crecimiento en los empleos, esto es, una mayor demanda en el mercado residencial en regiones industriales clave.
El mercado residencial no enfrenta una falta de demanda. Enfrenta algo más complejo: la incapacidad de producir suficiente vivienda donde realmente se necesita.