Amazon aprueba su megatienda en Orland Park: 230 mil ft² y retail con back-of-house

Orland Park aprobó una tienda Amazon “first-of-its-kind” de ~230,000 ft² en 159th Street y LaGrange Road, en el predio del ex Petey’s II. El proyecto se posiciona como retail abierto al público, no como fulfillment center, con integración de pickup, operaciones internas y cerca de 800 cajones. El municipio amarra el caso a infraestructura vial financiada con nueva recaudación, con obras específicas y calendario hacia 2026–2027.

Amazon se mete al big box con una tienda híbrida en Orland Park

El retail físico no murió.

Solo cambió de forma.

Orland Park, Illinois, aprobó una tienda Amazon “first-of-its-kind” en la esquina suroeste de 159th Street y LaGrange Road. El proyecto levanta un edificio de un nivel de aproximadamente 230,000 ft² (cerca de 21,000 m²) dentro de un predio de 35 acres, en el sitio del ex Petey’s II, que cerró en 2024 y se demolerá. 

La tienda venderá grocery, esenciales del hogar y mercancía general. El modelo no exige membresía Prime y suma integración de pedidos en línea con áreas de pickup. 

La decisión importa por una razón muy simple.

Amazon está probando un formato que junta dos mundos: experiencia de compra y operación interna en la misma caja.

La caja: tienda al frente, operación al fondo

El municipio y la empresa empujaron una línea defensiva clara: esto es retail al público, no un centro de distribución. El permiso y el uso aprobado prohíben usos de warehouse o distribución. 

Aun así, la esencia del formato se asoma en el layout.

Más de la mitad del edificio se va a “back-of-house”, es decir, operaciones internas de la tienda. Amazon afirmó que ese espacio no funcionará como warehouse o fulfillment center de e-commerce, pero sí queda claro que el formato integra preparación y manejo de pedidos para pickup y flujos híbridos. 

El retail tradicional vende metros al cliente.

El retail híbrido vende fricción reducida.

El frente es anaquel y comida.

El fondo es velocidad.

Aprobación acelerada, ruido comunitario y el costo político del “Amazon”

La aprobación fue rápida.

El municipio anunció la propuesta a inicios de enero y el proceso tuvo ventanas cortas de discusión pública. La Plan Commission aprobó (6-1) el 6 de enero, y el Board dio aprobación final el 19 de enero. 

Una parte de vecinos criticó el ritmo y la claridad del proceso y empujó a retrasar la votación, con preocupaciones por tráfico y por el tamaño del edificio. 

La votación final quedó 5-2, con oposición insistiendo en que aún faltaban detalles críticos. 

Aquí hay una lección fría para cualquier desarrollo “marca gigante”.

No compras solo terreno.

Compras percepción.

Y cuando el nombre es Amazon, una parte del mercado asume “camiones y bodega” aunque el permiso diga lo contrario. El alcalde lo dijo tal cual: la gente oye Amazon y se imagina un edificio industrial multi-millón de pies cuadrados con decenas de puertas de tráiler, y la administración quiso cortar esa idea desde el inicio. 

El deal municipal: sin incentivos, pero con infraestructura “pagada” por nueva recaudación

El municipio afirmó que no dará incentivos financieros a Amazon. 

En cambio, armó el caso como “crecimiento que se paga solo” vía nueva recaudación por ventas e impuesto predial, con ese dinero financiando obras viales pendientes desde hace años. 

La lista de infraestructura que el municipio puso sobre la mesa es específica:

  • Extensión de Ravinia Avenue hasta LaGrange Road
  • Señalización/semáforos en 161st Street y LaGrange Road
  • Carriles dobles de vuelta izquierda y ajustes de medianas
  • Carriles de desaceleración/aceleración
  • Posible soterramiento de líneas eléctricas en un tramo clave 

Incluso publicó un calendario: completar la extensión de Ravinia hacia finales de 2026, y apertura de la tienda en 2027, además de “out lot development” después. 

Esta es la parte rara, pero valiosa: el municipio convirtió un proyecto privado en palanca de CAPEX público.

No con subsidio.

Con narrativa fiscal.

Empleo y sitio: la matemática que hace que el board diga “sí”

El municipio proyectó cerca de 200 empleos temporales de construcción y alrededor de 500 posiciones permanentes cuando opere, y la empresa habló de usar mano de obra local. 

A eso súmale el hecho básico: eran 35 acres vacantes en un corredor comercial pesado. 

En ese contexto, la administración vendió el proyecto como señal de “vitalidad del corredor” y como recaudación para arreglar cuellos de botella viales. 

Y aquí está la decisión estratégica que pocos dicen en voz alta:

Los boards no votan por “arquitectura”.

Votan por uso del suelo, recaudación y riesgo político.

Implicación para México y LATAM: el futuro del big box ya no es solo anaquel

México y LATAM no copian este caso al pie de la letra.

Pero sí pueden copiar la lógica.

1) Big box nuevo = omnicanal por diseño

Amazon mete pickup e integración digital como parte del concepto, no como parche. 

En retail real estate, eso cambia el programa: accesos, bahías, circulación interna, y “metros invisibles” para operación.

2) El “back-of-house” se volvió área premium

Cuando más de la mitad del edificio se va a operación interna, el valor ya no depende solo de densidad de venta por m². Depende de throughput: cuántos pedidos procesas, con qué fricción y qué costo.

3) Municipios: dejen de negociar en abstracto

Orland Park enumeró obras concretas, no promesas. 

Ese estándar le sube la barra a cualquier negociación en corredores saturados: si el proyecto incrementa tráfico, el proyecto debe financiar solución con hitos.

4) Transparencia no es accesorio

La oposición se concentró en proceso, tiempo y detalle. 

En México, un desarrollo “grande” que no se explique con números (tráfico, accesos, mitigaciones, empleo, predial) se vuelve rehén de rumor.

Amazon está probando el siguiente capítulo del big box.

No es “una tienda gigante”.

Es una tienda que también opera.

Ese híbrido es el formato que más amenaza a centros comerciales flojos y a cajas sin actualización logística.