AMPIP cambió de presidencia el 27 de febrero. David O’Donnell, presidente de O’Donnell, asumió por el periodo 2026-2027. La asociación reúne a unos 150 miembros que operan cerca del 95% de los parques industriales privados de México, según sus propias cifras. La transición habría sido un trámite gremial cualquiera. No lo es.
La vacancia industrial en los principales mercados del norte pasó de niveles cercanos al 1% a entre 5% y 7% en los últimos doce meses, según Prodensa y reportes sectoriales de Q1 2026. El 91% de las empresas asentadas en parques industriales reportó dificultades para acceder a energía eléctrica en su capacidad contratada. La revisión del T-MEC entró en agenda formal para finales de 2026. Y la sequía estructural en seis estados de la frontera norte ya está modificando criterios de underwriting en los seguros industriales.
O’Donnell asume con ese telón de fondo.
Su agenda para los próximos dos años, hecha pública el día del anuncio, tiene tres ejes: trabajo coordinado con autoridades en materia de energía, agua y certeza regulatoria; construcción de una agenda común entre desarrolladores; y entrega de valor a los asociados vía buenas prácticas, networking y posicionamiento sectorial. Coincide bastante con la lista de temas que el sector ya estaba discutiendo a puerta cerrada con la CFE, el Cenace y los gobiernos estatales del norte y el Bajío.
En el comunicado oficial, O’Donnell mencionó que el objetivo es “potenciar la competitividad de los parques industriales como activos críticos” de las cadenas globales. La frase es estándar. Lo que no es estándar es el momento.
Las cifras que recibe O’Donnell
AMPIP llega a esta transición con 477 parques industriales operando bajo su agrupación y 103 nuevos proyectos en desarrollo. La inversión combinada de sus miembros supera los 5 mil millones de dólares anuales, según los datos que la propia asociación publicó al cierre de 2025.
El número de proyectos en desarrollo merece atención específica.
103 nuevos parques en pipeline es la cifra más alta documentada por la asociación en al menos cinco años. Se contrató durante la ola nearshoring 2022-2024, cuando la vacancia era de 1% y los pre-leases se firmaban antes del inicio de obra. Ahora se entregan en un mercado donde la absorción ya no opera a esa velocidad. Algunos van a entrar bien al mercado. Otros van a entrar al inventario disponible.
Cuál es cuál se sabrá en los próximos cuatro a seis trimestres.
La conversación operativa que viene
La AMPIP de O’Donnell entra a un periodo donde el papel gremial cambia de carácter. Durante la ola nearshoring, la asociación operaba sobre todo como promotor de inversión y vocero externo. En la fase actual, el peso institucional se mueve hacia adentro: coordinar con CFE y Cenace para resolver la asignación de capacidad eléctrica, negociar con los gobiernos estatales sobre uso de agua industrial, ordenar la conversación con SAT sobre figuras como Recinto Fiscalizado Estratégico, y dar acompañamiento sectorial frente a la revisión del T-MEC.
Es una agenda menos vistosa que la de captar inversión. Pero es la que el momento exige.
Algunos miembros del Consejo Directivo que acompaña a O’Donnell ya operan parques industriales con generación propia de energía solar, plantas de tratamiento de agua propias y certificaciones LEED y EDGE en buena parte del portafolio. Otros todavía no. Esa heterogeneidad va a ser visible durante el periodo.
La asociación tiene 26 años y ha visto presidentes en momentos de auge y momentos de ajuste. El de O’Donnell empieza en un punto raro: no hay crisis, no hay euforia, hay tensión operativa sostenida. El sector ya entendió que la fase 2026-2028 no se va a parecer a la del trienio anterior.
Algo de esa conversación va a estar en el Industrial Summit del 27 de agosto. Con O’Donnell o sin él. Con las cifras que hoy son proyección y para entonces ya serán hechos.