Del fast fashion al reusable retail, China da un paso adelante

Explora el reciclaje de ropa y fast fashion en China. Descubre cómo estas prácticas impactan el consumo y el medio ambiente.
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Mario Vázquez

En 20 años, el consumo de ropa en Chile aumentó 233%, pasando de comprar 15 prendas en 2007 a 50 en 2021; en Estados Unidos se compran 53 prendas y en Reino Unido, 33.

El fast fashion es un modelo que se basa en el uso de fibras sintéticas de bajo costo y que hace accesible la manufactura de miles de copias de modelos de marcas de lujo, pero con mano de obra barata, a menudo tercerizada en países de Asia.

Por su parte, el ultra fast fashion es un modelo que presenta hasta 10.000 diseños nuevos por día, con elevadas ventas en línea y estrategias agresivas en redes sociales.

En este sentido, en los últimos 20 años, el consumo de ropa en Chile aumentó 233%, pasando de comprar 15 prendas en 2007 a 50 en 2021, similar al consumo en Estados Unidos (53 prendas) y superior al del Reino Unido (33 prendas), de acuerdo con un informe de la Fundación Reverdesierto.

Más ropa y menos uso

Además, el análisis Socioeconomic Impact of Second-Hand Clothes de Oxford Economics reveló que, entre 2002 y 2017, usamos 36% menos las prendas nuevas que compramos.

Ahora, el reto dentro del sector retail apunta a la reutilización. El número de prendas producidas anualmente se ha duplicado desde el año 2000, según reportó en 2018 la consultora internacional McKinsey, ya que los usuarios descartan más rápido las piezas adquiridas a bajo precio, desechándolas después de al menos 7 u 8 usos.

Actualmente, el foco está en la ropa reutilizable para el mercado de segunda mano, el material reciclable para usos industriales y las prendas destinadas a desechos, que, desafortunadamente, terminan en la quema.

La nueva infraestructura para la reutilización del fast fashion debe contemplar una fase de recolección, clasificación y procesamiento de textiles usados.

Nuevo modelo industrial

En un parque industrial de Zhangjiagang, en China, una gran máquina que zumba y sisea procesa grandes cantidades de ropa usada y la clasifica mediante el uso de inteligencia artificial (IA).

La IA tiene la capacidad de clasificar las prendas por composición a alta velocidad, ofreciendo una opción para reducir el impacto de los residuos textiles sintéticos.

La máquina Fastsort-Textile fue nombrada como uno de los mejores inventos de 2025 por la revista Time. DataBeyond, empresa china de reciclaje fundada en 2018, es la encargada de llevar esta tecnología a otro nivel.

“Podemos aprovechar al máximo los residuos textiles y reducir la cantidad que se incinera, lo que será de gran ayuda para el reciclaje de recursos”, destacó Mo Zhuoya, CEO de DataBeyond.

Combustibles de ropa

Los textiles sintéticos, una vez clasificados, pueden convertirse en una opción económica y popular para la producción de moda.

En conjunto, los textiles sintéticos representan el 70% de la producción textil mundial, según un informe de Circle Economy, una organización de Ámsterdam que analiza la reducción de residuos textiles.

Estos residuos constituyen una importante fuente de contaminación a nivel mundial, donde China es el principal contribuyente. El país asiático lideró las exportaciones mundiales de textiles con 142.000 millones de dólares, más del doble que las de la Unión Europea, según el informe de Tendencias y Perspectivas Clave 2025 de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La opción de clasificación

Fastsort-Textile se utiliza únicamente en Shanhesheng Environmental Technology Ltd., una planta de reciclaje textil en Zhangjiagang que instaló la máquina en 2025.

El equipo cuenta con un escáner que lee la composición de los textiles y los clasifica por fibras, lo que permite un reciclaje más rápido.

La máquina clasifica 100 kilogramos (220 libras) de ropa en 3 minutos, en comparación con las 4 horas que le tomaría a un trabajador realizar la tarea. Además, procesa 2 toneladas por hora, mientras que dos personas necesitarían dos días, según un análisis de Shanhesheng.

El escáner mide 5 por 2 metros y funciona con cintas transportadoras. Los operarios colocan pilas de textiles en las cintas, que los hacen pasar por el escáner, el cual emite un silbido agudo al analizar la composición de los tejidos. Una transmisión de video en directo muestra la lectura en el lateral del equipo.

El láser tarda menos de un segundo en leer con precisión la composición del material de una prenda, según los parámetros establecidos.

Tras el escaneo, los textiles se transportan a las zonas de clasificación de nailon y poliéster para su reciclaje. Los artículos que no cumplen con los estándares se apartan para su incineración o vertido, donde la contaminación textil causa mayores estragos.

Antes, hasta el 50% de los textiles procesados se consideraban no reciclables y se enviaban a vertederos o se incineraban. Con la máquina, esa cifra se redujo al 30%. El objetivo final, según un despacho de AP, es crear una “fábrica oscura”, donde los robots funcionen las 24 horas.

Con información de AP y TecScience.