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Por: Mario Vázquez
Durante 2024, las ventas globales de semiconductores superaron los 588,000 millones de dólares, cifra 13% mayor que la de 2023.
Relojes, videojuegos, teléfonos, computadoras, equipo hospitalario, automóviles y hasta aparatos eléctricos están conformados por unas minúsculas piezas que se han vuelto pilares de la manufactura mundial.
Estos componentes —medidos en nanómetros e indispensables para la fabricación de otros artefactos— son conocidos como semiconductores y ahora impulsan negocios de billones de dólares en todo el mundo.
Según Deloitte, tan solo en 2024, las ventas globales de semiconductores superaron los 588,000 millones de dólares, una cifra que representó 13% más que en 2023, con Estados Unidos, China, Taiwán y Corea del Sur como principales proveedores de estos.
Regiones fronterizas como Tamaulipas, Nuevo León, Sonora y Baja California cuentan con infraestructura instalada para el establecimiento de clústers de manufactura de equipos electrónicos, similares a la industria automotriz y aeroespacial.
Destaca Jalisco, que se ha posicionado como un clúster de Investigación y Desarrollo (I+D) de chips, donde se han establecido programas de desarrollo de talento especializado en semiconductores, en la categoría de diodos, transistores y semiconductores similares, con un potencial de 32 millones de dólares.
México afila estrategias
En este contexto, Arizona State University (ASU) participó en el lanzamiento del reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), “Impulsando el desarrollo del ecosistema de semiconductores de México”, en conjunto con la Secretaría de Economía (SE) en la Ciudad de México.
El reporte evaluó desafíos y oportunidades de México en la cadena de valor global de los semiconductores, destacando su desarrollo de talento, alineación curricular, coordinación institucional e integración en mercados internacionales.
En el panel, Jeffrey Goss, Executive Director of Global Outreach and Extended Education de la Arizona State University, enfatizó que el desafío de México es la necesidad de una mayor alineación con los requerimientos.
“México no carece de talento; requiere una coordinación más ágil y una integración más profunda entre la política pública, la industria y la educación superior para escalar de manera competitiva. Un ecosistema sostenible de semiconductores exige una alineación de largo plazo entre estos sectores”.
Modernización, pendiente en México
Esta modernización debe ser dinámica y codiseñada con la industria. En la Arizona State University, las credenciales modulares y acumulables —incluyendo microcredenciales, certificados y trayectorias de posgrado— permiten que profesionales en activo fortalezcan y especialicen sus competencias en manufactura de semiconductores, empaquetado y diseño de circuitos integrados.
Agregó que los socios de la industria deben participar en la enseñanza y patrocinio de proyectos aplicados, con una sólida alineación académica con las necesidades del mercado laboral.
El especialista destacó el papel de los modelos train-the-trainer, clases magistrales para faculty e iniciativas de intercambio, en los que Arizona State University apoya el fortalecimiento de capacidades institucionales a nivel internacional.
En México, la iniciativa “Inglés para semiconductores” de ASU, implementada en colaboración con TecNM, benefició a 25,000 participantes en la competencia en inglés especializado.
Goss señaló la importancia de involucrar a la educación media superior en México para promover el aprendizaje aplicado, modelos de formación técnica y aprendizaje dual.
“Los ecosistemas de semiconductores requieren ingenieros, técnicos y operadores para escalar la industria”.
La participación de ASU reafirmó su compromiso de largo plazo con México para modernizar planes de estudio, fortalecer la capacidad de la docencia y desarrollar ecosistemas de talento en semiconductores competitivos a nivel global, alineados con la estrategia industrial y el crecimiento económico.
El dato relevante
Arizona State University es una universidad pública de investigación que ha sido reconocida como la universidad más innovadora de Estados Unidos por el U.S. News & World Report, y se encuentra en el lugar 10 de las universidades con más patentes en el mundo, según la U.S. National Academy of Inventors y la Intellectual Property Owners Association.
Cuenta con 79 programas académicos en Estados Unidos, y el cuerpo académico incluye a ganadores del Premio Nobel y el Premio Pulitzer. Destinó 879 millones de dólares a la investigación en 2023 con The Mayo Clinic y la NASA.