Tiendas departamentales: se achican, pero no se mueren
Las tiendas departamentales en centros comerciales ya no dominan el mapa retail.
Pero siguen dominando una cosa: caja.
El formato está en retirada y los cierres van a seguir “por años”. En el mismo tablero aparecen bancarrotas, liquidaciones y recortes de flota. Aun así, el negocio no desaparece: las departamentales todavía convencen al consumidor de abrir la cartera y generan ingresos de escala.
La lectura útil para real estate y para plazas no es sentimental (“ya murieron”).
Es operativa: qué jugadores sobreviven, con qué modelo, y qué pasa con el espacio ancla cuando la departamental se va o se reduce.
El nuevo punto de partida: cierres constantes, no evento aislado
Hay señales claras de continuidad.
- En el último año cerraron varias departamentales, incluida la liquidación de Hudson Bay en Canadá.
- En 2026 se esperan más cierres y probablemente cada año por varios años.
- A mediados de enero, Saks Global (Saks Fifth Avenue, Neiman Marcus y Bergdorf Goodman) se declaró en bancarrota, y se espera que varias ubicaciones cierren.
- Macy’s identificó 14 cierres más dentro de un plan multianual que termina en 150 cierres.
La consecuencia inmobiliaria es directa: vacancias de anclas en malls tienden a subir en el corto plazo.
Green Street, en su revisión anual de más de 1,000 malls públicos y privados, vincula el declive del modelo departamental con al menos 175 cierres de malls en 15 años. Y aun así mete un matiz que cambia la conversación: desde 2020 los cierres de departamentales se han “moderado” porque muchas ubicaciones siguen siendo rentables “four-wall” (rentabilidad por tienda) pese a ventas planas o a la baja.
Definición útil: four-wall es rentabilidad dentro de la tienda, sin corporativo.
Esa rentabilidad explica por qué el formato se encoge pero no colapsa de golpe.
El error más común: hablar del “modelo” y no del jugador
El segmento ya se redujo tanto que tiene más sentido evaluar empresa por empresa. Esa es la parte incómoda, porque rompe la narrativa fácil:
No es “las departamentales”.
Son estrategias y ejecución.
En esa línea, S&P Global Ratings plantea que lo relevante es comparar estrategias y qué tan bien las ejecuta cada jugador. SiteWorks describe una divergencia fuerte: Nordstrom puede sobrevivir, pero como una cadena más chica; Macy’s empieza a hacer movimientos positivos; y Dillard’s aparece como el operador mejor gestionado en moda dentro del formato.
Mientras tanto, Saks Global no solo carga la bancarrota: también enfrenta un rezago de facturas no pagadas que deterioró relación con proveedores y empujó a proveedores, empleados y clientes hacia competidores.
Traducción para plazas: el riesgo del ancla no es el letrero. Es la salud del operador y su relación con marcas.
Siguen siendo negocios gigantes, aunque estén “en problemas”
La parte que mucha gente odia aceptar es la escala.
Aun con ventas flojas, varias de estas empresas siguen reportando miles de millones en ingresos trimestrales: Saks Global (US$1.6B), J.C. Penney (US$1.4B), Kohl’s (US$3.4B). Macy’s reportó ventas netas de US$4.7B en un trimestre; Dillard’s US$1.4B; y Nordstrom US$4.2B en su trimestre más reciente reportado.
Un punto fino de Guggenheim lo aterriza bien: ingresos no te dicen si está sano, pero sí te dicen el tamaño real del negocio. Por eso el formato puede estar “en declive” y aun así mover una cantidad enorme de consumo.
Para real estate eso implica algo práctico: aunque el ancla se reduzca, el tráfico que genera un operador bien ejecutado sigue siendo demasiado valioso para ignorarlo.
“Wholesale” cambió: las marcas ya no aceptan el trato viejo
Aquí está el giro estructural.
La relación con marcas se movió de un esquema dominado por el retailer a uno de negociación pareja. The Consumer Collective lo define sin rodeos: las marcas ahora esperan una asociación 50/50 y un win/win.
Eso castiga a las departamentales que siguen con mentalidad vieja: se quedan sin mix correcto, sin marcas correctas y sin mensaje correcto al consumidor.
Y abre oportunidad a los que sí se “despiertan” y reconstruyen relaciones.
Para plazas, este cambio pesa porque afecta surtido, lanzamientos, exclusivas y, en consecuencia, el poder real del ancla para atraer tráfico.
El reemplazo parcial del ancla ya ocurre
Aunque el formato departamental no desaparece, el rol de “ancla” se está redistribuyendo.
The Consumer Collective y SiteWorks apuntan a jugadores que se han vuelto socios de retail muy buenos para marcas, incluidos off-price y cadenas especializadas. SiteWorks pone un ejemplo específico: Dick’s Sporting Goods se vuelve cada vez más indispensable para los malls que ancla y genera alrededor de US$40 millones en ventas por unidad, con rentabilidad y efecto positivo para el mall.
Definición útil: accretive significa que suma valor neto al activo.
Esto importa porque abre una salida clara para plazas: cuando pierdes una departamental, no siempre necesitas “otra departamental”. Necesitas un ancla que venda, atraiga y sostenga permanencia.
Qué significa para México y LATAM
Sin meter números nuevos, el mapa operativo queda así:
1) El ancla ya no es un “tipo de tienda”. Es un desempeño.
Si el jugador ejecuta mal, te deja con un cascarón. Si ejecuta bien, aunque sea más chico, te sostiene tráfico y mezcla.
2) La vacancia de anclas es un riesgo estructural, no un susto temporal.
El patrón de cierres “por años” obliga a tener playbooks de reconversión listos: subdividir, meter usos complementarios, renegociar con mix ancla, y diseñar circulación para que el tráfico no muera con el local.
3) La negociación con marcas ya es parte del asset management.
Si el “nuevo wholesale” es partnership 50/50 , el operador ancla que no tenga relaciones fuertes pierde producto y pierde relevancia. Eso termina golpeando renta, ocupación y ventas del corredor.
4) El reemplazo de anclas se abre a formatos especializados y off-price.
Si hay anclas que se vuelven indispensables para el mall y generan ventas fuertes por unidad , el criterio para México y LATAM se vuelve: quién puede sostener volumen y recurrencia, no quién “se parece” a una departamental clásica.
Las departamentales no están muertas.
Están bajo selección natural.
Van a sobrevivir menos, más enfocadas, y con nuevas reglas con marcas. Para plazas y real estate, la jugada ganadora es dejar de apostar a la nostalgia del formato y empezar a gestionar anclas como lo que son: motores de tráfico que se ganan su lugar con ejecución.