Conectividad ya es infraestructura dura
Mientras el nearshoring concentra reflectores en naves industriales y parques logísticos, otra capa igual de estratégica se está jugando lejos de los corredores obvios: la infraestructura digital en comunidades subatendidas.
La colaboración entre Veea Inc. y Viasat México integra la plataforma inteligente VeeaONE con la red híbrida satelital–terrestre de Viasat para ofrecer Wi-Fi gestionado por suscripción y aplicaciones en el edge en más de 1,600 localidades que ya reciben servicios de “Internet para Todos”, además de 75 sitios de Smart Villages y LTE en 13 estados.
El primer despliegue en Cuetzalingo es el caso de prueba: pasar de “tener señal” a operar un pequeño ecosistema digital con telemedicina, agricultura inteligente, comercio digital y educación remota desde dispositivos en campo, sin depender de data centers lejanos.
Para real estate, esto no es anécdota tecnológica. Es la base para que ciertos territorios pasen de “inalcanzables” a “bancarizables y financiables”.
Qué cambia y por qué importa al negocio inmobiliario
La arquitectura de VeeaHub® permite crear redes malladas que combinan backhaul satelital, fibra o celular y alojan aplicaciones localmente en el edge.
Traducido al lenguaje del ladrillo:
- Una clínica rural puede operar telemedicina con latencia razonable.
- Un pequeño comercio puede aceptar pagos digitales y conectarse a marketplaces.
- Escuelas y centros comunitarios pueden ofrecer educación híbrida.
- Programas como Embajadoras México forman usuarios y microemprendedores digitales en sitio.
En términos de valor inmobiliario, eso significa:
- Mayor probabilidad de retención de población joven.
- Demanda incremental de vivienda digna, pequeños locales y espacios de servicios.
- Mejores argumentos para fondear equipamiento (salud, educación, logística ligera) en localidades que antes eran puro “riesgo de papel”.
La narrativa cambia de “zona desconectada” a “micro-hub digital con potencial productivo”.
Implicaciones para desarrolladores, fondos e instituciones
1. Nuevo mapa de riesgo–retorno
La conectividad gestionada reduce una de las barreras clásicas para invertir fuera de las grandes urbes: la falta de servicios digitales mínimos.
Para desarrolladores y fondos, esto abre tres líneas claras:
- Vivienda y usos mixtos de baja escala Pequeños conjuntos habitacionales, modelos de renta asequible y producto híbrido (vivienda + comercio de cercanía + consultorios) son más viables cuando se garantiza conectividad estable.
- Equipamiento modular Centros de salud, aulas híbridas, hubs de servicios gubernamentales y fintech pueden operar sobre la misma infraestructura de edge, reduciendo CAPEX tecnológico propio.
- Logística ligera y agroindustria Telemetría, cadenas frías pequeñas, centros de acopio y agricultura de precisión se vuelven más financiables cuando hay red para monitoreo y control.
2. Proptech para territorios “olvidados”
La combinación de VeeaONE™ y la red de Viasat México crea una plataforma ideal para llevar soluciones proptech fuera de CDMX, Monterrey o Guadalajara:
- Gestión remota de propiedades y cobro digital de rentas.
- Plataformas de mantenimiento predictivo para hoteles pequeños, agroparques y residencias.
- Modelos de renta por habitación o co-living rural para talento que trabaja en remoto pero busca costo bajo y calidad de vida.
Quien entienda este puente entre infraestructura digital y producto inmobiliario puede diseñar portafolios que hoy casi no tienen competencia.
3. Gobierno y PPP: suelo, permisos y anclajes
La alianza se apoya en infraestructura ya desplegada para “Internet para Todos” y en programas comunitarios como Embajadoras México.
Eso abre la puerta a esquemas de:
- Proyectos anclados en escuelas, clínicas o centros comunitarios, donde el wifi gestionado es el corazón del ecosistema.
- Asociaciones público–privadas donde municipios aportan tierra y permisos, y el privado capitaliza en vivienda, comercio y servicios sobre la nueva conectividad.
- Districtos digitales rurales, equivalentes a los “Innovation Districts” urbanos, pero a escala de pueblo.
Donde entra el capital inmobiliario
No se trata de que desarrolladores se vuelvan expertos en edge computing, sino de entender tres cosas muy concretas:
- La conectividad fiable baja la prima de riesgo Un pueblo con telemedicina operando, aulas conectadas y comercio digital tiene más probabilidades de retener población y generar flujo que uno sin red. Eso se refleja en estabilización de rentas y tasas de ocupación.
- El producto debe diseñarse para el contexto No tiene sentido replicar el modelo de strip mall suburbano. La oportunidad está en:
- Centros de servicios compactos.
- Vivienda incremental bien planificada.
- Espacios flexibles que combinen trabajo remoto, educación y servicios.
- La historia importa para los inversionistas institucionales Infraestructura digital + impacto social + modelo de suscripción crea una narrativa ESG defendible: digital inclusion con caso de negocio, no filantropía.
Fondos de impacto, multilaterales y banca de desarrollo están buscando justo este tipo de intersección: conectividad, productividad y activos tangibles.
Conclusión: de “zona desconectada” a micro–ecosistema invertible
La colaboración entre Veea Inc. y Viasat México no solo cierra brechas digitales; redefine qué territorios pueden entrar al radar del capital inmobiliario.
Donde antes solo había suelo barato pero inservible para modelos institucionales, ahora puede haber:
- Datos de uso.
- Consumo digital rastreable.
- Capacidad de anclar vivienda, comercio y servicios sobre una red gestionada.
La tesis es sencilla: la próxima ola de valor inmobiliario en México no solo se construirá sobre carreteras y parques industriales, sino sobre redes inteligentes que conviertan comunidades subatendidas en nodos productivos.
El reto para developers, fondos y family offices es dejar de ver la conectividad como “amenity” y empezar a tratarla como lo que ya es: infraestructura base, al nivel de agua y electricidad, que define qué proyectos son financiables y cuáles seguirán fuera del mapa.