Penn Station 2026: tres finalistas, una pregunta: mover o no mover MSG

Amtrak shortlistó tres equipos para transformar Penn Station y, potencialmente, operar el hub. Dos visiones ya asoman: reubicar Madison Square Garden para liberar un gran hall con luz, o rehacer el flujo con el arena en su lugar. El calendario aprieta: selección en mayo y anuncio público hacia junio, con meta de obra arrancando en 2027 y el permiso del arena venciendo en 2028.

Penn Station entra a fase “de contrato”: tres finalistas y una decisión que define todo

Penn Station ya no está en el limbo de renders infinitos. Entró a fase de procurement.

Amtrak publicó una lista corta de tres consorcios que competirán por el contrato para reconstruir y eventualmente operar el hub ferroviario más cargado de Estados Unidos. 

El detalle importante no es solo quiénes son.

Es qué significa la lista corta: el proyecto cambia de “debate público” a “riesgo de entrega”. Y en esta estación, el riesgo tiene nombre propio.

Madison Square Garden.

La disyuntiva que divide propuestas es binaria y brutal: mover el arena para liberar el sitio, o asumir que el arena se queda y diseñar alrededor. 

Los tres equipos: quiénes son y qué se sabe hoy

Amtrak listó tres grupos y sus líderes:

  • Grand Penn Partners (liderado por Macquarie) 
  • Penn Transformation Partners (liderado por Halmar) 
  • Penn Forward Now (en cobertura pública se ha descrito como un consorcio con firmas como Tutor, Parsons y Arup, y el diseño no se ha presentado públicamente) 

Amtrak no ha puesto sobre la mesa detalles completos de cada propuesta. Pero dos visiones ya se han discutido públicamente, y son casi opuestas. 

Visión 1: mover MSG para “abrir” Penn Station

La ruta más radical viene de Grand Penn Partners.

Su planteamiento central: reubicar Madison Square Garden al otro lado de Seventh Avenue, en el sitio donde estuvo el Hotel Pennsylvania (ya demolido), y con eso liberar espacio para un nuevo hall más amplio y con luz. 

Este enfoque no es un ajuste cosmético. Es cirugía mayor:

  • reordenamiento total del acceso y los flujos
  • un nuevo volumen de estación (con luz y altura)
  • una mudanza de un activo-ícono que hoy “tapa” la estación

La misma coalición ha defendido un regreso a estética clásica para la estación, y el financiamiento que se ha mencionado públicamente involucra a Macquarie como pieza central. 

Visión 2: dejar MSG en su lugar y “ganar” con accesos, ventanas y navegación

El enfoque conservador-operativo lo representa el equipo ligado a Halmar.

Su idea: mantener el arena en sitio, pero rehacer Penn Station mejorando accesos, aperturas y orientación del pasajero, con intervenciones para hacer el espacio más navegable y menos claustrofóbico. 

En ese marco también se ha mencionado trabajar el exterior de la cúpula del arena como parte del paquete de mejoras, sin apostar por expansión de servicio en esta fase. 

Este enfoque tiene una virtud clara: baja el riesgo político y la complejidad de real estate (no mueves un arena). Pero paga un costo: diseñas bajo una losa que históricamente ha limitado la ambición del proyecto.

Visión 3: la incógnita

Penn Forward Now está en el shortlist, pero su diseño no se ha difundido públicamente. 

Eso abre dos lecturas estratégicas.

O bien es el “tercer camino” que balancea ambición con entregabilidad.

O bien es el típico caso de propuesta que apuesta a ganar por ejecución y gobernanza, más que por un render espectacular.

En procurement grande, esa segunda ruta es más común de lo que la gente acepta.

Calendario: el arma más subestimada del proyecto

El gobierno federal marcó un calendario agresivo.

Se dijo que el master developer se selecciona en mayo y se anuncia públicamente hacia junio

Además, se nombró a Andy Byford como asesor especial para apoyar la supervisión del proyecto bajo un esquema de master developer/PPP, reportando al board de Amtrak y coordinando con el DOT. 

El objetivo operativo también está sobre la mesa: iniciar construcción hacia finales de 2027

Y aquí viene el gancho inmobiliario.

El permiso de operación de MSG expira en 2028, lo que convierte el tiempo en palanca: si alguien quiere empujar una mudanza, el reloj ya corre. 

Gobernanza: por qué Amtrak manda aquí

Este proyecto cambió de manos.

Menos de un año antes del shortlist, el gobierno federal tomó control del proyecto que llevaba años estancado y lo pasó a Amtrak, que es dueño de la estación. 

Ese cambio importa porque reordena poder:

  • quién define el alcance
  • quién puede firmar contratos
  • quién controla el cronograma
  • quién gestiona la narrativa pública

En una obra así, la gobernanza no es “administración”. Es el proyecto.

La batalla real: experiencia del pasajero vs. real estate imposible

Casi todas las discusiones públicas se van al mismo lugar: “qué se ve más bonito”.

Eso es ruido.

El problema funcional que el proyecto intenta resolver es claro: Penn Station se percibe como oscura, confusa y difícil de navegar

Entonces la pregunta ejecutiva se vuelve:

¿Arreglas la experiencia con intervenciones de flujo y luz limitada, o rehaces el espacio de raíz liberando el techo?

Cada opción tiene costos ocultos.

Mover MSG: riesgo político, negociación con un operador poderoso, permisos, cronograma y un paquete de real estate de alta fricción.

No mover MSG: limitas el “upside” espacial, y obligas a que la mejora sea ingeniería de circulación, orientación y diseño interior bajo restricciones duras.

Implicación para México y LATAM: la estación como activo inmobiliario, no solo transporte

No estamos hablando de “una terminal bonita”. Estamos hablando de un activo urbano con tres capas: movilidad, comercio y valor de suelo.

Para México y LATAM, esta historia deja aprendizajes directos:

1) Si no defines gobernanza, no hay obra

Las megaobras mueren por quién manda, no por falta de render.

2) El contrato define el proyecto más que el discurso

Cuando aparece el master developer, la conversación cambia a riesgos, hitos y accountability.

3) Los permisos son palanca inmobiliaria

Un vencimiento como el del arena (2028) se vuelve herramienta: acelera decisiones, empuja trade-offs y reordena coaliciones. 

4) La experiencia del usuario es rentabilidad urbana

Una estación legible, luminosa y eficiente aumenta permanencia, gasto y valor alrededor. Eso también es real estate.

Penn Station está a punto de elegir no solo un diseño.

Va a elegir un tipo de ciudad: la que se atreve a mover piezas grandes, o la que prefiere optimizar dentro de límites históricos.