El sector inmobiliario va más allá de la construcción de un edificio, se debe considerar aspectos claves como la movilidad, la seguridad, infraestructura y espacios públicos, así como entender cómo las edificaciones en su conjunto construyen urbes. Hoy en día, por ejemplo, con el aumento de la densidad poblacional, existe la necesidad urbana de generar más espacios abiertos, verdes o de ocio. 

Por lo que se cuestiona cuáles son los principales retos para el urbanismo ante la evolución de las ciudades. De acuerdo con Pablo Hernández, Jefe de Operaciones en Fundación RobotiX y para FIRST LEGO Leagues México, el desafío actual y futuro se compone de tres elementos: “el primero es la relación con la naturaleza; segundo, la comunicación, pues una ciudad sin acceso a la comunicación ni movilidad, no puede ser competitiva; en tercer lugar está la vivienda, es decir, condiciones razonables y accesibles para habitar”.

Por su parte, Oscar Gordillo, urbanista mexicano, menciona que la tarea que se tiene actualmente es responder al desplazamiento poblacional, el encarecimiento de los centros y la crisis de transporte, generada por la saturación de los sistemas públicos y el aumento de la presencia de automóviles. 

La sobrepoblación ha disminuido la calidad de vida de las personas, ya que trae consigo un uso excesivo de los recursos. “Para abastecer colonias o distritos tan poblados, el agua debe ser transportada desde diversos lugares, lo cual provoca desabasto en las comunidades rurales desde donde se traslada; además, se requiere de infraestructura especializada con la que en ocasiones no se cuenta; esto genera problemas adicionales, como fugas o falta de mantenimiento”, expresó.

En México, lo apremiante es “asegurar vivienda asequible en lugares accesibles y seguros; además, reducir la gentrificación para evitar que los servicios, dependencias, principales oportunidades de trabajo y oferta habitacional se concentren en las zonas céntricas o capitales”. Ya que esto provoca que el suelo y el precio de inmuebles sean más caros, suban los impuestos y las personas tengan menos oportunidades para adquirir una propiedad.

Además, la falta de servicios y de sistemas de transporte eficaz, bien distribuido y ecológico, provoca que grandes urbes como la Ciudad de México, Querétaro, Guadalajara, Mérida y Monterrey sean ciudades dormitorio. En ellas, la lejanía entre las zonas habitacionales y las laborales, además de la gran cantidad de tiempo gastado en el transportarse, disminuyen el tiempo de recreación y provocan que sus habitantes lleguen de noche y salgan aún de madrugada para llegar a sus actividades.

De acuerdo con los urbanistas, la clave está en formar más profesionales y expertos en el área para así tomar decisiones más pensadas, trabajando de la mano con el uso y desarrollo de la tecnología, ya que a partir de datos digitales se puede definir programas especializados. “Por ejemplo, a través de servicios privados como Uber, es posible procesar datos públicos para definir tendencias de movilidad” argumenta Oscar.