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Por: Mario Vázquez
Por políticas, parte de la manufactura está saliendo de México y el capital está yendo a Brasil y Estados Unidos, ¿qué necesita México?
México, debido a diversas políticas económicas y menor incentivo a la inversión, está deteriorando su participación en el liderazgo económico e industrial de América Latina.
Prueba de ello es que la planta en Brasil del fabricante de automóviles de China, BYD, ya cuenta con pedidos de exportación de 100,000 vehículos para Argentina y México, informaron ejecutivos en el marco de la expansión de las operaciones de esa compañía en Latinoamérica.
Los pedidos son de 50,000 autos para Argentina y 50,000 para México, declaró Stella Li, directora de BYD Americas, en Río de Janeiro.
México industrial, salidas y cierres
Otro dato crítico es que, a partir de 2027, General Motors (GM) fabricará ya, desde Estados Unidos, dos SUV a gasolina que antes se ensamblaban en México: Chevrolet Blazer y Equinox, como parte del compromiso de GM de invertir 4,000 millones de dólares para aumentar el producto local, aunque hay todavía un plan de expansión eléctrica en México.
Las dos camionetas, Chevrolet Equinox y Blazer, eran hechas en la planta de San Luis Potosí y la otra en Ramos Arizpe, respectivamente. Además, Nissan Motor confirmó hace meses el cierre de su planta en Morelos (CIVAC), aunque llevará un proceso para compactar sus operaciones en Aguascalientes, con menos producción desde México.
Retos a cumplir
En este escenario, para 2026, América Latina entrará con tres vectores claros en el escenario de la industrialización e infraestructura para potenciar la región:
1.- La necesidad de una aceleración en la digitalización de obras
2.- Una brecha estructural de inversión que presiona la capacidad de entrega
3.- Entorno macroeconómico de crecimiento moderado
Con lo anterior, es suficiente para sostener carteras selectivas de proyectos, pero con una fuerte disciplina de ejecución. Estimaciones confirman que se necesita invertir el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) anual en infraestructura para alcanzar estándares de calidad y sostenibilidad en las próximas décadas.
Según proyecciones del Banco Mundial (BM), el crecimiento del PIB en América Latina y el Caribe estaría en torno al 2.5%, posterior a 2025, que se situó entre el 2.3% y el 2.5%, por debajo de las economías de Asia.
Ante ello, la eficiencia operacional —sobre todo en integración campo-oficina— se convierte en un diferencial en la gestión de proyectos para proteger márgenes y cronogramas en un entorno de capital más selectivo.
Brasil, mercado ancla
Brasil, como lo vemos, continúa como el mayor mercado de infraestructura, por la escala de proyectos y digitalización de obra, combinada con la adopción disciplinada de BIM y de ambientes comunes de datos (CDE), respalda proyectos con líneas de base más confiables, mediciones digitales y decisiones en tiempo real.
En transporte, evaluaciones independientes señalan un sesgo neutral para 2025–2026, con tráfico consolidado por encima del período prepandemia, costos estables y perspectivas de refinanciación, condiciones que favorecen carteras con CAPEX disciplinado y contratos en base al desempeño.
Gemelos digitales industriales
Por su parte, tres tendencias que ganarán tracción en 2026 serán:
1.- Integración entre campo-oficina, con recolección digital, drones y sensores alimentando la planificación integrada.
2.- Inteligencia artificial aplicada al análisis predictivo de plazos, riesgos y conformidad —siempre respaldada por datos y supervisión de especialistas—.
3.- Expansión de los gemelos digitales (Digital Twins) apoyados en BIM 5D, conectando lo ejecutado (nubes de puntos) al modelo para identificar desvíos y acelerar decisiones.
En este sentido, destaca la tecnología BIM 5D, Quanttum, en un entorno de grandes proyectos durante los últimos diez años.
Modelos digitales más eficientes
QuanTTum compara escaneos LiDAR con modelos digitales, para economías de tiempo y costo, aumentando la precisión de las mediciones e identifica anomalías.
Según especialistas, estos serán los parámetros necesarios en la región en los países con más industrialización.
Brasil enfrentará desafíos de estabilidad económica y de escala/calidad en las asociaciones con el sector privado (APPs y concesiones).
Por su parte, en México, los flujos de capital del nearshoring trajeron más de 40 mil millones de dólares de inversión extranjera directa en los primeros nueve meses de 2025, ampliando la demanda por energía, parques industriales y logística, pero exigiendo marcos contractuales y controles digitales que garanticen commissioning y ramp-up en plazos competitivos.
En Colombia, la expansión de corredores viene acompañada de contratos con más de 1000 kilómetros de red nacional en obras, con necesidad de métricas estandarizadas, mediciones digitales y gobernanza robusta para atraer capital.
En Chile, las agendas de infraestructura y energía tienen necesidad de modernización regulatoria y fortalecimiento institucional para atraer capital de largo plazo. Hay proyectos en concesiones viales, renovación de infraestructura urbana, modernización de puertos y expansión de fuentes de energía renovable.
“Datos confiables en el ritmo de la obra son tan críticos como el propio CAPEX. La integración campo-oficina —con conectividad, BIM y CDE— puede ser la diferencia entre proyectos que solo comienzan y proyectos que terminan dentro del plazo, del presupuesto y con activos listos para operar. En este sentido”, destacó Luis Del Cistia, director de Infraestructura, Energía y Recursos Naturales de Turner & Townsend en América Latina.
Para más información, consulta www.turnerandtownsend.com