El sector inmobiliario en México y América Latina entra a 2026 con señales mixtas: fuerte impulso del nearshoring en industrial, estabilización en oficinas y presiones en vivienda por tasas y crédito. De acuerdo con EY, el capital se concentra en activos estratégicos mientras el mercado se vuelve más selectivo. La clave no es crecimiento generalizado, sino diferenciación por segmento y ubicación.
La banca de desarrollo en México —Bancomext, Nafin y Banobras— incrementará su colocación de crédito en los próximos dos años para impulsar infraestructura, cadenas productivas y pymes. Según S&P Global Ratings, el financiamiento crecerá cerca de 9%–10% anual, apoyado por programas vinculados al Plan México y la reindustrialización. El movimiento reposiciona a estas instituciones como instrumentos clave de política económica.