La temporada alta de ventas de 2026 podría convertirse en uno de los periodos más complejos para la logística retail desde las disrupciones provocadas por la pandemia.
Si bien, las empresas consideran que están mejor preparadas, la complejidad de las cadenas de suministro, así como los factores geopolíticos elevan el riesgo de que haya más riesgo de interrupciones y cuellos de botella, por tanto deberán tomar decisiones más reactivas durante los picos de demanda.
El Peak Season Playbook 2026 elaborado por KASE revela que el 61% de los líderes de logística retail asegura sentirse “muy confiado” respecto a su capacidad para atender la demanda de la próxima temporada alta.
Sin embargo, al mismo tiempo, una gran parte de ellos describe su red de fulfillment como “algo compleja”, lo que refleja una contradicción importante entre percepción operativa y preparación real.
La presión que enfrentan los retailers no sólo son las entregas rápidas y la existencia de productos, sino los mayores costos logísticos, escasez de mano de obra, reorganización de inventarios y una integración de sus sistemas tecnológicos.
La confianza operativa en la logistica del retail
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la confianza de los operadores no necesariamente se traduce en resiliencia operativa.
El reporte muestra que el 79% de las organizaciones considera “probable” o “muy probable” verse obligadas a tomar decisiones reactivas cuando aumenten los volúmenes durante la temporada alta.
Sin embargo, 96% refirió que comenzó a planificar sus operaciones con mayor anticipación respecto al año anterior. Esto evidencia que el problema no es únicamente de planeación, sino de capacidad de ejecución bajo presión.
Durante el peak season de 2025, el 35% de las empresas logró superar sus expectativas operativas y el 62% cumplió sus objetivos.
Los resultados anteriores provocaron que la exigencia para 2026 sea mayor y se esperará un mejor desempeño aunque haya mayores volúmenes de órdenes o devoluciones, el problema es que la estrategia del años pasado podría no funcionar ahora.
Inventarios y fulfillment: la prioridad vuelve a ser el control
La precisión del inventario se convirtió en la principal preocupación operativa para las empresas. KASE identifica que los retailers están enfocando inversiones en integrar plataformas OMS y WMS para reducir quiebres de stock, errores de pronóstico y conflictos con operadores logísticos tercerizados (3PL).
El problema es que muchas organizaciones todavía operan con sistemas fragmentados. La falta de integración entre órdenes, inventarios, transporte y seguimiento de pedidos limita la capacidad de respuesta en tiempo real. Cuando los volúmenes aumentan, esa desconexión genera retrasos, errores de surtido y pérdida de visibilidad sobre la operación.
Otro de los puntos críticos son los cuellos de botella en fulfillment. El estudio señala que las empresas están comenzando a mapear restricciones de capacidad en sus distintos nodos logísticos antes de la temporada alta, además de evaluar esquemas de cross-docking para productos de alta rotación.
Transporte y mano de obra: los dos puntos más vulnerables
El transporte continúa siendo una de las áreas más sensibles de la cadena de suministro y es que, siempre existe la preocupación de que haya capacidad de entregas cuando el volumen sea elevado.
Por ello, muchas empresas están desarrollando sistemas de seguimiento de SLA en tiempo real y estrategias de diversificación de carriers. La dependencia de pocos operadores logísticos ya no se considera sostenible.
Los operadores están modelando escenarios de alta demanda frente a sus actuales pools de trabajadores y aumentando el interés por esquemas flexibles de contratación. La mano de obra dejó de ser un costo operativo más; ahora es una variable crítica para sostener el flujo logístico durante periodos de saturación.
Las devoluciones ya forman parte de la logística del retail
Uno de los cambios más visibles del ecommerce es el crecimiento de las devoluciones. El reporte indica que el 41% de las empresas ya está automatizando procesos de retorno, especialmente antes de la temporada alta, para evitar saturaciones operativas posteriores.
Las devoluciones, especialmente en los segmentos de ropa y calzado, se han convertido en uno de los puntos donde los retailers están poniendo atención porque también forma parte de la experiencia al cliente, devoluciones fáciles e incluso en cualquier tienda física de la marca.
El reto aumenta significativamente porque se requiere de espacio para almacenar las devoluciones, personal para su revisión y clasificación, así como una estrategia para insertarlo de nuevo al inventario o encontrar la forma de ponerlo a la venta de nuevo.
El efecto sobre el real estate industrial es inmediato. Los operadores necesitan más espacio, mayor flexibilidad y capacidad tecnológica para manejar no solo el flujo de salida de mercancías, sino también el retorno de productos.
El impacto sobre el real estate industrial
La creciente complejidad logística está redefiniendo la demanda inmobiliaria industrial. Los retailers y operadores logísticos requieren activos más sofisticados, capaces de integrar automatización, sistemas de monitoreo y operaciones de fulfillment regionalizado.
La demanda por centros de distribución continúa creciendo en regiones clave donde el ecommerce y la logística de última milla requieren tiempos de entrega más cortos y operaciones más eficientes.
Además, el warehouse dejó de competir únicamente por ubicación. Hoy importa la conectividad, la capacidad energética, la integración tecnológica y la posibilidad de escalar operaciones rápidamente durante periodos de alta demanda. El valor del activo industrial ya no depende solo de metros cuadrados, sino de su capacidad operativa.
En este sentido, México seguirá tomando protagonismo en el mapa logístico de América del Norte, el reto será contar con los espacios de almacenamiento que demandan las empresas que incluyan una buena conectividad e infraestructura tecnológica para soportar las operaciones.