- SPG implementó una solución solar y de almacenamiento energético en Chihuahua sin inversión inicial.
- El proyecto reducirá más de 25% sus costos eléctricos y evitará 461 toneladas de CO2 al año.
- El movimiento refleja cómo la manufactura industrial empieza a usar energía como ventaja competitiva, no solo como estrategia ESG.
SPG Packaging, antes IVEX, puso en operación un sistema híbrido de energía solar y almacenamiento en baterías en su planta de Chihuahua bajo un esquema Energy-as-a-Service (EaaS), eliminando la necesidad de inversión inicial. La solución reducirá más de 25% sus costos eléctricos y evitará la emisión de 461 toneladas de CO2 al año.
El proyecto combina una planta fotovoltaica de 636 kWp con un sistema de almacenamiento energético de 1,720 kWh desarrollado junto con Energía Real y Huawei Digital Power. Más allá del componente ambiental, el movimiento responde a una presión creciente en manufactura: la volatilidad energética ya empieza a afectar márgenes, competitividad y decisiones operativas en el norte industrial del país.

Dato clave: SPG estima ahorros acumulados superiores a 20 millones de pesos en 15 años gracias al sistema energético implementado en Chihuahua.
La energía dejó de ser un costo operativo y se convirtió en un factor de competitividad
La narrativa ESG suele enfocarse en descarbonización, pero el dato relevante aquí no es el CO2 evitado, sino la necesidad de blindar operaciones industriales frente al aumento y volatilidad de tarifas eléctricas.
En mercados industriales como Chihuahua, Tijuana o Monterrey, donde la demanda energética sigue creciendo impulsada por nearshoring y manufactura avanzada, el acceso estable y eficiente a energía empieza a definir qué plantas mantienen competitividad y cuáles pierden margen operativo.
La combinación de generación solar con almacenamiento energético permite reducir exposición a horarios pico, optimizar consumo y generar mayor resiliencia operativa. El problema es que muchas empresas aún siguen viendo la transición energética como gasto reputacional y no como infraestructura crítica.
El modelo sin CAPEX acelera la adopción industrial
Uno de los factores más relevantes del proyecto es su estructura financiera. SPG no realizó inversión inicial y opera bajo un modelo EaaS donde paga únicamente por la energía consumida.
Ese esquema elimina una de las principales barreras para la adopción energética industrial: la inmovilización de capital.
El modelo empieza a ganar terreno porque permite a manufactureras mantener liquidez mientras trasladan complejidad técnica y operativa a terceros especializados. Para desarrolladores industriales y operadores de parques, esto abre una nueva capa de valor agregado: infraestructura energética integrada como parte de la oferta inmobiliaria industrial.
“Este proyecto hace nuestras operaciones más eficientes y sostenibles, alineándose con las demandas de nuestros clientes y del entorno industrial actual”, señaló Raúl Vargas, Vicepresidente de Operaciones de SPG.
El almacenamiento energético empieza a ser más importante que los paneles solares
Durante años, la conversación energética industrial se centró en generación fotovoltaica. Ahora el foco empieza a desplazarse hacia almacenamiento.
El sistema BESS instalado por SPG cuenta con capacidad de 1,720 kWh, lo que permite administrar demanda energética de forma más eficiente y reducir presión durante periodos de alta tarifa.
La fricción real es que la generación solar por sí sola no resuelve intermitencia ni estabilidad operativa. Sin almacenamiento, muchas plantas continúan dependiendo completamente de la red eléctrica en horarios críticos.
Eso explica por qué fabricantes tecnológicos y operadores energéticos están acelerando inversiones en soluciones híbridas y baterías industriales en el norte del país.
Chihuahua se consolida como laboratorio energético del nearshoring
La implementación ocurre en uno de los mercados industriales más presionados por expansión manufacturera en México.
El crecimiento acelerado de parques industriales y operaciones vinculadas a exportación ha incrementado la demanda de energía en la región, generando tensión sobre infraestructura eléctrica existente.
En este contexto, soluciones privadas de generación y almacenamiento empiezan a convertirse en ventaja competitiva para empresas que buscan asegurar continuidad operativa y cumplir exigencias ESG de cadenas globales de suministro.
SPG ya opera sistemas solares en Tijuana y Guadalajara que generan más de 3,000 MWh anuales. En conjunto, las operaciones permitirán reducir más de 1,500 toneladas de CO2 al año.
La transición energética industrial aún enfrenta límites estructurales
Aunque el modelo luce atractivo, no resuelve todos los problemas energéticos de manufactura.
La infraestructura energética industrial en México sigue enfrentando limitaciones regulatorias, presión sobre transmisión eléctrica y dependencia de condiciones locales de interconexión.
Además, este tipo de soluciones funciona principalmente para empresas con consumo energético suficientemente alto y estabilidad operativa de largo plazo. Para industrias medianas o plantas con menor escala, la rentabilidad puede ser más limitada.
“Las soluciones de generación fotovoltaica y almacenamiento inteligente permiten a las empresas optimizar su consumo energético y avanzar en sus objetivos de sostenibilidad sin comprometer su operación”, comentó Gonzalo Gómez, Gerente de Desarrollo de Negocios de Huawei Digital Power.
Implicaciones para real estate
- La energía empieza a influir directamente en la competitividad de parques industriales y activos logísticos.
- Los desarrolladores con infraestructura energética integrada podrían capturar mayor demanda corporativa.
- Mercados industriales del norte enfrentarán presión creciente sobre capacidad eléctrica y transmisión.
- Operadores industriales con menor acceso energético podrían perder atractivo frente a competidores más resilientes.
- El almacenamiento energético podría convertirse en nuevo diferenciador inmobiliario industrial junto con agua y conectividad.
La principal fricción sigue siendo estructural: el crecimiento industrial del norte del país avanza más rápido que la expansión de infraestructura energética nacional.
Sin mejoras en transmisión, regulación y capacidad eléctrica, incluso proyectos privados de generación distribuida podrían enfrentar límites operativos en los próximos años.
El movimiento de SPG revela algo más profundo que una estrategia ESG corporativa. La energía empieza a redefinir la lógica de competitividad industrial en México.
La siguiente etapa del nearshoring probablemente no se decidirá solo por ubicación, mano de obra o incentivos fiscales, sino por qué regiones puedan garantizar energía suficiente, estable y financieramente viable para sostener operaciones de largo plazo.